
Días de calvario,
días de tristeza,
días de esperanza
días de tristeza,
días de esperanza
Ha costado mucho traer la lámpara, el aceite, la mecha. Con mucho cuidado, con la delicadeza más absoluta se han ido montando las piezas una a una.
Todo se ha preparado para poder encender una luz. Una luz que ilumine nuestras vidas.
Con la lámpara ya montada, con mucho cuidado y una gran esperanza, los dos juntos, Ella y yo, hemos cogido la mecha y la hemos encendido.
No ha sido fácil, se apagaba, pero parece ser que por fin ha encendido. Entre la oscuridad se pude ver un pequeño rayo de luz. Un rayo de luz que empieza a iluminar nuestras vidas. Todavía es débil, todavía puede apagarse, pero por nosotros no quedará.
Aun queda un largo camino, y en nuestro corazón esta el deseo de que la luz brille en toda su plenitud.
Todavía es pronto para decirlo, pero el primer paso ya esta hecho.



