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martes, 7 de octubre de 2008

Un paso más

Rabia por no poder
rabia por querer


Un grito rabioso turba la calma de la habitación, le siguen unos lloros desesperados que acaban con el silencio reinante. Levanto mis ojos del libro que estaba leyendo. Y allí delante de mí en su manta de colores veo a Lita, a cuatro patas, intentando avanzar una pierna. Pero como no puede se enfada, chilla, se desespera, las lágrimas surcan su cara.

Mi primera intención es acudir a donde está, para cogerla en mis brazos, acunarla y calmarla, pero algo me retiene. Un pensamiento, unas palabras de mi mentor resonaban en mi mente

"un fracaso siempre abre un camino"


Palabras duras, y más en un mundo que no entiende de fracasos. Pero palabras llenas de sabiduría.


"Pero que locuras me explicas", exclame la primera vez que me las dijo.


El amablemente me aclaraba: “si no has fracasado nunca, la victoria, los logros que hagas no te sabrán a nada, si no has fracasado nunca no sabrás como afrontar los problemas que te puedan llegar”.


Fracasa, pero después de cada fracaso vuelve a intentarlo, tal vez tampoco lo logres, pero el fracaso te sabrá menos amargo.


Fracasa, pero asume tu fracaso y cambia la forma en que hacías las cosas si no lo haces volverás a caer.


Eso si cuando vayas a hacer algo hazlo para conseguirlo, lucha por ello y no pienses nunca que vas a fracasar, si no, no lo hagas.

...

Un chillido me devuelve a la realidad, Lita sigue chillando, sigue intentado avanzar se mueve unos centímetros y finalmente cae al suelo. Me acerco a ella, me chilla desesperada y se vuelve a poner a cuatro patas en eso momento le doy vítores de alegría y la cojo en mis brazos, se ha ganado el premio.


Que sepáis que mi niña ha extendido sus dominios y campa por toda la casa a su antojo, y si tiene un punto de apoyo pone al mundo bajo sus pies para dar unos breves pasos, eso o si se ha llevado cada chichón :D, y mi amada y yo cada susto :P

martes, 8 de julio de 2008

Las piedras de mi vida



Grandes piedras,
llenan mi vida,

grandes piedras

formán mi vida




Se me escapaba entre las manos no había forma de retenerlo, el tiempo se deslizaba entre mis dedos cada vez más rápido.

Veía como pasaban los días y como delante de mi se acumulaban cada vez piedras y más piedras. Piedras que eran mi vida, piedras que eran las cosas que tenia que hacer, piedras que cada vez me lastraban más.

A mi memoria vino un recuerdo una pequeña historia que me contó, como no, mi mentor ya hace tiempo, un relato que fue volviendo a mí en otras ocasiones y tuvo una época famosa en Internet, volvió a mi diversas veces pero no era su momento, ahora si que lo era. Mi mentor me explico un día que...

Un joven discípulo acudió a su maestro por que no tenía tiempo para hacer todas las tareas que le habían encomendad. Estaba desesperado y acudió a pedirle consejo.

Encontró a su maestro sentado junto al rió a la sombra de un árbol tomando agua fresca de una jarra que tenia a su lado. Allí el discípulo le planteo su duda.

El maestro como respuesta vació la jarra en un vaso y le pidió que le trajera unas cuantas piedras del río. El maestro las puso cuidadosamente dentro de la jarra. Pregunto a su discípulo si creía que la jarra ya estaba llena. El discípulo contesto, con mucha seguridad, que ya lo estaba, que no cabían más piedras. Como respuesta el maestro le pido que le trajera un poco de gravilla que había en la orilla del río y la puso en la jarra. Volvió a preguntar si estaba llena, el discípulo, ahora no tan seguro, volvió a decir que si, no cabía más gravilla. Entonces el maestro le pidió que cogiera un poco de arena del suelo y la fuese poniendo en la jarra. El maestro volvió a preguntar si ya estaba llena. El discípulo contesto no, en ese momento el maestro sonriente asintió y cogió el vaso de agua que tenía y lo volcó en la jarra, y amablemente le dijo que como ya poseía la solución a sus problemas que la hiciese servir.

El discípulo volvió contento a sus quehaceres poseedor de la respuesta: No importaba las cosas que tuvieses que hacer, si sabias colocar las cosas, siempre podrías hacer más.

A la semana volvió el discípulo a ver a su maestro, enfadado por el consejo que le había dado ya que su vida se había convertido en un desastre.

El maestro le dijo que no había entendido nada de su consejo y se lo explico:

Las primeras piedras, las que puse cuidadosamente, han de ser las cosas importantes de tu vida y han de ser las primeras que pongas por que si las pones las últimas no tendrás sitios para ponerlas y las perderás por el camino... Ahora ve y cumple tus tareas pero decide lo que es verdaderamente importante para ti, ten en cuenta lo que te importa.


Hace poco vacié mi jarra, y llevo unos días recolocando mis piedras grandes, hay muchas y me temo que alguna tendré que abandonar. Pero por ahora este pequeño rincón no es una de ellas.

Por cierto la semana que viene ira de libros que ya se me acumulan en mi mochila unos cuantos leídos

martes, 8 de abril de 2008

Preocupaciones

... que se las lleva el viento, viento ligero y seguro

Días de problemas, días de trabajo duro me han mantenido alejado de este pequeño rincón. Trabajo y problemas que culminaron en un viernes negro, desastroso donde el caos se impuso.

Hubo una gran desesperación durante unos instantes, líneas de preocupación surcaron mi cara. Instantes duros que trajeron a mi memoria unas palabras de mi mentor, palabras dichas hace tiempo pero que anidaron en mi mente aguardando su momento.

- "Xiluso te veo preocupado"
- "Si lo estoy tengo un grave problema"
- "¿Tiene solución tu problema?"
- "Si"
- "Entonces por que te preocupas, malgasta tus fuerzas en otra cosa"
- "Y, ¿si no la tuviese?"
- "Entonces para que preocuparse, malgasta tus fuerzas en algo que realmente valga la pena y busca alternativas"

Los problemas hay que afrontarlos con tu mejor sonrisa y el resto vendrá rodado.

Desvié todas mis fuerzas a disfrutar de un gran fin de semana, como no podía ser de otra forma, con mi amada y mi hija. Tenemos un carrito todo terreno que no veáis como sube montañas :D

Por cierto hacía tiempo que no lo hacia servir, pero creo que volveré a usar mi buzón.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Un cristal


- Dime Xiluso, ¿has oído alguna vez el cuento de caperucita?
- Si, cuando era muy pequeño.
- ¿Tu crees que el lobo era malo?
- Claro, se comió a la niña

- Y eso, ¿como lo sabes?

- Bueno, lo dice el cuento, la gente.

- Ya... ¿y el lobo que dice?

- mmm... ¿importa
?

- Tal vez, podríamos preguntarle..
.

Con mi mentor tuvimos centenares de conversaciones, unas dulces, otras duras, y algunas, como esta, que me levantaban dolor de cabeza.

La anterior conversación volvió a mi mente no hace mucho, en una fría tarde en un bar, delante de un café y, como tiene que ser, en buena compañía.
Apareció en medio de una de esas charlas intranscendentes, simples, en las que acabas salvando el mundo.

Era una discusión sin más, sobre lo bonito que es el mundo y lo malas que son algunas personas. Esas personas, pobres lobos, a los que no les dábamos derecho a palabra y conocíamos su versión de los hechos.

Y es que muchas veces creemos poseer la verdad absoluta, tenerla en nuestras manos, pero realmente no nos damos cuenta de que tenemos solo media verdad nos falta la otra media, la de ellas, la del lobo.

Nadie pregunto nunca lo que pasó al lobo, y si fue todo un error, y si la historia que nos llega es una perversión de lo que verdad pasó.
Muchas veces condenamos a las personas al más duro infierno, si darles el derecho a palabra, sin conocer su versión. Simplemente son malos y ya está. Es fácil acusar, pero muy difícil escuchar.
Posiblemente, no cambiaremos de opinión, pero escuchemos y a lo mejor no seremos tan duros.

- Xiluso, te gusta la poesía
- Un poco
- Pues sabes, como dijo un poeta en el viejo siglo XIX

"En este mundo traidor
nada es verdad ni es mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira."

Con estas palabras os dejo, palabras para una tarde de invierno, para meditarlas con un café, chocolate, te o la infusión que más os guste, también vale un caldo. El tema alcohol lo dejamos para otro momento, aunque si alguien quiere pues todo suyo.

viernes, 5 de octubre de 2007

La sala de espejos

Hace tiempo, tal vez demasiado, fui con mi mentor a una feria, estábamos de fiesta mayor y se había instalado una en el barrio.

Siempre me han gustado las ferias, respiran un ambiente festivo, se siente como palpitan con la alegría de sus luces y colores. Su olor dulzón, ese olor a comida, ese olor que me remite a mi más tierna infancia.

Ese día fuimos a una atracción curiosa, que el tiempo y las modas la han dejado en el olvido, fuimos a la sala de los mil espejos.

La atracción era muy simple, un laberinto muy pequeño, sus paredes eran espejos que devolvían tu figura repetida hasta el infinito. Si una atracción muy tonta de la cual saque una de las lecciones más importantes de mi vida.

- "¿Que ves?", me pregunto mi mentor, una vez dentro.
- "Mi imagen, mi imagen reflejada muchas veces".
- "¿Pero todos los reflejos son iguales?", me volvió a preguntar.
- "No", dije firmemente.

Mi imagen se repetía en varios espejos, en algunos era idéntica a mí pero en otros cambiaba, se deformaba.

- “Observa bien”, dijo mi mentor, “y podrás ver todas las personalidades que tienes”.

Mi mentor me explicó que dentro de cada uno podemos encontrar mil reflejos de la persona que somos, tantos como en esa sala. Todos esos reflejos definen lo que somos. Y como en la sala de espejos dentro nuestros hay reflejos serios, divertidos, alegres, algunos tristes, pero también hay algunos grotescos, y otros oscuros que esperan su oportunidad para salir.

No es fácil, pero durante nuestra vida hemos de mantener el equilibrio entre todos esos reflejos, cada vez será uno el dominante. Es una tarea compleja el hacer que cada reflejo tenga su momento, y sobre todo el evitar que algunos reflejos no lo tengan nunca.

Así es mi vida, un equilibrio de mis reflejos, por ahora parece que mantengo bien el equilibrio, espero no tropezar.

Últimamente he ido a la sala de espejos, y entre todos he visto un reflejo nuevo, van y vienen, son así.

Este reflejo esta creciendo y parece que quiere imponerse a los otros, tener su momento. Le he mirado a los ojos y me ha transmitido seguridad, cariño, una mirada parecida a la de mi padre cuando era pequeño...

Quien sabe si será el reflejo de mi nueva etapa, creo que a mi me gustaría ;-)

jueves, 3 de mayo de 2007

¿Que suerte tienes?

Eso me repetía muchas veces mi mentor, cuando me quejaba de mis problemas, a esas edades no entendía a que se refería. Solo tenia mis problemas que para mí ya eran importantes.

Con el tiempo y la experiencia llegue a entenderle, la mayoría de mis problemas podían ser simples caprichos para una gran cantidad de gente.

Hace poco cayo en mis manos un libro, un pequeño pero interesante libro:

"Si el mundo fuera una aldea de cien personas"

Supongo que te sonará, el origen de este libro es un e-mail que ha dado la vuelta al mundo. Parte de la idea de que si redujésemos la población de la Tierra a una aldea de 100 personas, ¿Qué aspecto tendría?

Un ejemplo de los datos seria
  • 80 vivirían en chabolas o infraviviendas.
  • 67 adultos vivirían en la aldea y la mitad de ellos serían analfabetos.
  • 50 pasarían hambre.
  • 33 no tendrían acceso a agua potable.
  • 24 no tendrían electricidad. De los 76 que tienen electricidad la mayoría la usaría para tener luz de noche.
  • En la aldea habría 42 radios, 24 televisiones, 14 teléfonos y 7 ordenadores (pero alguna gente tendría más de una de estas cosas).
  • 7 tendrían un automóvil (alguno más de uno).
  • 5 personas tendrían el 32% de la aldea y serían de USA.
  • Las 33 personas más pobres solo recibirían el 3% de los ingresos de la aldea.

Y si esto le añadimos un poco de demagogia...

... si quieres saber cómo eres de rico, introduce tus ganancias anuales en globalrichlist.com donde podrás conocer cuánta gente hay más rica y más pobre que tú.

Ahora reconozco que he tenido suerte, la suerte de estar donde estoy y haber podido acceder a cosas que en otros sitios serian un sueño.

Puedo tener mis problemas, pueden ser serios, pero me los miro de otra forma.

Por cierto me alegro de estar entre los 30 adultos que saben leer y escribir sino, ahora, no podría estar haciendo esto.

Curiosidad si quereis ver el libro en formato de video, aquí lo teneis

miércoles, 25 de abril de 2007

Una gran verdad


Un cuento curioso que me explicó mi mentor, una noche bajo la luna:

"Un día, un gran sabio prometió a su discípulo que le haría una gran revelación.

Una que no podría encontrar en ninguno de los libros que recogían la sabiduría humana.


El discípulo, impaciente, le pidió al sabio que cumpliese su promesa lo antes posible, el sabio le ordeno:


- Sal fuera, ponte bajo la lluvia y quédate con los brazos abiertos y la cabeza mirando al cielo. Así de esta forma obtendrás la revelación.


Al día siguiente, el discípulo, con un pequeño resfriado, fue a buscar a su maestro para informarle:

- Maestro, seguí vuestro consejo y me empape hasta lo más profundo de mis huesos. Me sentí como un perfecto idiota.

- Muy bien - dijo el sabio - para ser el primer día creo que es una gran revelación, ¿ no te parece ?"


Solo cuando nos damos cuenta de nuestra insignificancia, podemos llegar a hacer grandes cosas.

jueves, 22 de marzo de 2007

Vivir

Últimamente pienso mucho en lo que me queda por vivir, en lo que he vivido, y lo que me falta. Y con estos pensamientos me ha venido a la mente una charla que tuve una vez con mi mentor:

"Coge ese metro - me dijo mi mentor - y tráelo aquí"

Lo extendió sobre la mesa:

"Si este metro representa lo que puedo vivir, 100 años, ahora iría por aquí"

y señalo un número por sobre de los 50,

"Y lo que faltaría, siendo optimista, seria lo que me queda por vivir Acércate, y pon tu dedo en los años que tienes"

Le hice caso, mi dedo se situó encima de los 15.

"Ves la distancia que té queda por vivir es grande en comparación con la mía"

No sé por que me sentí animado, mis años sólo ocupaban una pequeña parte del metro había vivido poco y faltaba mucho para llegar al final, la euforia duro solo unos instantes cuando me di cuenta lo poco que le quedaba de vida a mi mentor en comparación con la mía. Le mire a la cara, y vi que me miraba sonriente.

"¿Que pensando en lo poco que me queda de vida?"

Un rubor subió a mi cara, no sabia por que, pero siempre mis pensamientos habían sido transparentes para él.

"No te preocupes por lo que me queda, preocúpate solo por lo que a ti te falta para llegar a donde yo he llegado, y procura llegar lo orgulloso que yo he llegado".

Siempre miramos que la vida se acaba, se termina, pero nunca vemos todo lo que hemos vivido. Por cierto ya falta menos para llegar hasta donde él llego.

Me puso el listón muy alto.

jueves, 11 de enero de 2007

Cáete !!


Suéltate de la barra, deja de agarrarte decia Mi Mentor.

Cáete, vuelve a caerte, date un buen golpe, nada de protecciones, nada de colchones.
Y cuando estés en el suelo, dolorid@, maltrech@ maldiciendo al mundo por tu suerte, no te regodees, levántate con ese orgullo que tenemos. Alza la mirada y continua.

Si te ayudan deja que te ayuden, levantarse sol@ a veces no es fácil y una mano viene bien, pero una vez levantad@ suelta la mano vuelve a caminar pero sin barra, sin agarrarte.

Cáete...

Nuestro mayor logro no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Mis primeros pasos con la Luna

Lo digo en la cabecera

"La luna siempre ha estado presente en momentos importantes de mi vida, es una buena amiga."

Pero no siempre fue así.

Cuando era un adolescente, la Luna no tenía ningún interés para mí. Era algo que había allí arriba y que salía en el libro de Ciencias Naturales, nada pronosticaba la relación que llegaría a tener con ella.

Quedaría emotivo el escribir que una noche, una noche cualquiera, estando solo la descubrí allí arriba en él cielo, sola como yo y en ese momento..., pero no, tampoco fue así y lo que peor me sabe, tal vez eso nunca hubiese pasado.

El primer día que me fije en la Luna, no estaba solo, tampoco estaba Ella, aun tenía que recorrer mucho camino para encontrarla. El primer día que me fije en la luna a mi lado estaba una persona que fue (es) muy importante en mi vida, él me inició en sus secretos, él me abrió los ojos y sembró en mí la fascinación que luego tendría por la Luna.

Él, que a partir de ahora lo llamare Mi Mentor, en recuerdo a aquel otro Mentor que guió a Telémaco en ausencia de Ulises, me acompañó en una etapa difícil, llena de dudas en la que la personalidad no se tiene definida acompañándome con, ahora se, sus sabias palabras.

Mi Mentor me acompaño y me guió por el camino de mi vida, hasta que simplemente, sin querer lo eche, llego un punto en que él considero que debía seguir mi camino y simplemente se aparto para dejarme paso, ya no lo necesitaba y simplemente desapareció.

Fue el quien me presentó a la Luna, fue él, con sus palabras, quien me enseñó a escucharla, y fue él quien me explicó como hablar ella.

Él me enseñó a caminar, a caer y volverme a levantarme con más fuerza e ímpetu. Incluso en mis peores momentos, su recuerdo, sus palabras sonando en mi cabeza me inspiraban animo para seguir.

Mi vida, ahora seria mi diferente si no le hubiese conocido, y con estas palabras quiero honrarle, por todo aquello que hizo y no le agradecí en su momento.

Últimamente, en este nuevo caminar, regresa mucho a mis pensamientos, así que espero, si me atrevo que os explicare más cosas de él.