miércoles, 27 de agosto de 2008

Incomunicado




Durante muchos dias,

perdido por esos mundos,
acompañado de mis dos niñas,
mi amor y mi hija.



Con un portatil inutil bajo el brazo que se declaró de vacaciones con una bonita pantalla azul en una cálida tarde y todavia sigue en ello.

He hecho de cocinero voluntario en unas colònias (todos tenemos un pasado oscuro :P), una parte curiosa de mi vida que algún dia os contaré.

He pasado frio en pleno Pirineo, en la Vall de Nuria, un valle mágico envuelto de montañas cerca de los 2000 metros de altura.

He recorrido varias montañas a pie con Lita a mi espaldas y sus balbuceos de musica de fondo.

He estado con mi amiga, la luna, teniendola esta vez casi a tocar de mis dedos, explicandonos nuestras histórias.

He disfrutado con mi amor de cada dia que hemos pasados juntos, juntos hemos visto como dos pequeños dientes salian en esa joven boca que nos acompaña.

Lita se ha convertido en un experta gateadora ... hacia atràs ... marcando la diferencia desde los inicios.


Os he hechado a faltar, pero aquí vuelvo, con ganas y energias de seguir siendo el mismo.



He de reconocer que en los últimos años, nunca había estado tanto tiempo desconectado de la gran red, mi pequeño portatil habia cumplido. Pero bueno, el también se merecia unas vacaciones.

martes, 8 de julio de 2008

Las piedras de mi vida



Grandes piedras,
llenan mi vida,

grandes piedras

formán mi vida




Se me escapaba entre las manos no había forma de retenerlo, el tiempo se deslizaba entre mis dedos cada vez más rápido.

Veía como pasaban los días y como delante de mi se acumulaban cada vez piedras y más piedras. Piedras que eran mi vida, piedras que eran las cosas que tenia que hacer, piedras que cada vez me lastraban más.

A mi memoria vino un recuerdo una pequeña historia que me contó, como no, mi mentor ya hace tiempo, un relato que fue volviendo a mí en otras ocasiones y tuvo una época famosa en Internet, volvió a mi diversas veces pero no era su momento, ahora si que lo era. Mi mentor me explico un día que...

Un joven discípulo acudió a su maestro por que no tenía tiempo para hacer todas las tareas que le habían encomendad. Estaba desesperado y acudió a pedirle consejo.

Encontró a su maestro sentado junto al rió a la sombra de un árbol tomando agua fresca de una jarra que tenia a su lado. Allí el discípulo le planteo su duda.

El maestro como respuesta vació la jarra en un vaso y le pidió que le trajera unas cuantas piedras del río. El maestro las puso cuidadosamente dentro de la jarra. Pregunto a su discípulo si creía que la jarra ya estaba llena. El discípulo contesto, con mucha seguridad, que ya lo estaba, que no cabían más piedras. Como respuesta el maestro le pido que le trajera un poco de gravilla que había en la orilla del río y la puso en la jarra. Volvió a preguntar si estaba llena, el discípulo, ahora no tan seguro, volvió a decir que si, no cabía más gravilla. Entonces el maestro le pidió que cogiera un poco de arena del suelo y la fuese poniendo en la jarra. El maestro volvió a preguntar si ya estaba llena. El discípulo contesto no, en ese momento el maestro sonriente asintió y cogió el vaso de agua que tenía y lo volcó en la jarra, y amablemente le dijo que como ya poseía la solución a sus problemas que la hiciese servir.

El discípulo volvió contento a sus quehaceres poseedor de la respuesta: No importaba las cosas que tuvieses que hacer, si sabias colocar las cosas, siempre podrías hacer más.

A la semana volvió el discípulo a ver a su maestro, enfadado por el consejo que le había dado ya que su vida se había convertido en un desastre.

El maestro le dijo que no había entendido nada de su consejo y se lo explico:

Las primeras piedras, las que puse cuidadosamente, han de ser las cosas importantes de tu vida y han de ser las primeras que pongas por que si las pones las últimas no tendrás sitios para ponerlas y las perderás por el camino... Ahora ve y cumple tus tareas pero decide lo que es verdaderamente importante para ti, ten en cuenta lo que te importa.


Hace poco vacié mi jarra, y llevo unos días recolocando mis piedras grandes, hay muchas y me temo que alguna tendré que abandonar. Pero por ahora este pequeño rincón no es una de ellas.

Por cierto la semana que viene ira de libros que ya se me acumulan en mi mochila unos cuantos leídos

jueves, 19 de junio de 2008

Una frágil amistad


Un silencio,
un maldito silencio,
nos separó


Una historia, una de tantas historias que mi amiga la luna me trae cuando voy a verla en las noches de luna llena, esas noches en la que aparece con su gran esplendor. Esas hermosas noches en que la luna me susurra a la oreja historias que hablan del mundo. Historias que ella recoge y lleva en sus rayos de plata a quien quiera oírlas.

Aquí humildemente os pongo la última que me explicó:

Sabes Xiluso, conocía a dos chicas, dos chicas cuya amistad era innegable, no recuerdo en que momento empezó su amistad pero si que te puedo decir que desde siempre habían sido amigas, habían crecido juntas, habían vivido las alegrías, los problemas, se habían apoyado la una a la otra.

Se habían convertido en amigas inseparables, lo que le gusta a una le gustaba a la otra, y no hay que decir que lo que desagradaba a una no le gustaba para nada a la otra.

Era una amistad especial y curiosa, franca, no había secretos entre ellas, pero a la vez parecía una amistad imposible sus almas eran completamente diferentes. Eran tan diferentes como lo podían ser el Sol y la Luna, pero igual que estos astros se complementaban entre ellas.

A mis pies, en una noche de Navidad, se juraron amistad para siempre, no se separarían nunca, pasase lo que pasase.

Su amistad duro..., duro hasta que en una noche de primavera, la primera luna del solsticio de primavera en vez de dos vinieron tres a verme.

Ese año una de ellas había buscado el amor y lo encontró en un chico, fue un amor a primera vista. La amiga lo acepto, como no iba hacerlo, y se alegro por ella. Si era feliz ella también lo sería, o al menos eso creía.

La enamorada llevaba a su chico a todas partes, y la amiga vio como su terreno, ese terreno donde hasta hace poco solo había dos personas, poco a poco iba siendo invadido. Vio como su terreno se convertía en el terreno de ellos, y vio como, poco a poco, se convertía en la intrusa. Pero por su amiga, por su amistad aguantó.

La enamorada quería estar con su amiga pero también quería su chico e intento hacer esto compatible, no podía abandonar a su amiga.

Poco a poco estos supuestos sacrificios empezaron a debilitar su amistad, esa complicidad que tenían se empezaba a perder. Y lo peor, el chico vio a la amiga como una competidora y en ese momento explotó todo y se abrió una grieta. Los secretos llegaron y el silencio se interpuso entre ellas.

Poco a poco fueron llegando los reproches, y allí sus corazones se empezaron a enfriar y su amistad tan fuerte, tan sólida se volvió frágil y quebradiza.

La grieta se convirtió en un abismo y la razón se nublo, se separaron y cada una pensó que la otra simplemente se había aprovechado de ella.

Ya no las volví a ver nunca más juntas, aquella bonita, calida, amistad se perdió entre el frío de sus corazones.

Tantos años compartidos se perdieron en el silencio de la noche. Un silencio que se podía a ver roto con unas palabras unas simples palabras que nunca se dijeron.

Con este ¿bonito? cuento os dejo, a punto de empezar un fantástico viaje con mi niña y mi amada, que nos llevará por los aires a una antigua bota en el medio del mar. Tendreís noticias ...

lunes, 9 de junio de 2008

Palabras Nocturnas

Palabras en la noche,
palabras perdidas
en el mundo de los sueños

Una luz tenue iluminaba la habitación, una luz débil que abría el camino para que le mundo de los sueños se fuese apoderando lentamente de sus ojos, sus pequeños ojos..

Pero el día se resistía a morir en su habitación, su nueva y flamante habitación. Sus ojos ya intranquilos se resistían a cerrarse, sus manos los restregaban en el último intento de permanecer despierta.

Unas palabras rompieron el silencio que había y llenaron con un leve susurro la habitación:

“Duerme mi niña, duerme tranquila, un día se acaba y has de descansar, duerme y coge fuerzas para el nuevo día que ha de llegar. Deja que tus brazos descansen para poder tomar en tus manos el timón que gobierne el rumbo del nuevo día.

Duerme mi niña, duerme, deja que poco a poco el mundo de los sueños se apodere de ti, sueña con las cosas buenas del día y deja que las cosas malas se vayan lejos de aquí.

Duerme tranquila y no temas que tus padres velarán tus sueños."

Su padre estaba allí, su madre la miraba desde el marco de la puerta y las palabras aun sin significado para ella cumplieron su misión y el reino de los sueños entro en esa habitación, sus ojos se cerraron.

Unas últimas palabras sonaron, junto a un delicado beso.

Duerme mi niña, duerme Lita.


La vida avanza, mi niña ya duerme sola en su habitación, un paso más en la larga vida que le espera.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Una luna de primavera




Una luna de esperanza,
una luna que ilumina un renacer








Ayer (20 de mayo), fiel a tu cita, Luna acudiste a hacerme compañía.

Habías venido otras veces, pero hasta ayer no estuve preparado para hablar contigo de nuevo. Mi vida se retorcía de manera estrambótica.

He aprovechado tu visita en este mes primaveral que esta apunto de dejar de paso al verano en este pequeño rincón del mundo, he aprovechado la bonanza de estos días, el desempolvar la ropa ligera, el abrir ventanas para airear la casa después del duro invierno. He aprovechado este renacer para acudir a ti y volver a explicarnos historias, cuentos, el cuento de mi vida.

En ese cuento han cambiado muchas cosas y tu lo sabes bien, me acompañaste ese 24 de diciembre, esa última noche con luna del año que transformo mi cuento, mi vida.

Las reglas de juego que marcaban mi vida cambiaron esa noche y ha sido duro adaptarse a ellas. Como bien sabes, mi vida, nuestra vida, la mía y la de mi amada, dejo de pertenecernos. Lita se apoderó de ella, Lita nuestra niña, nuestra luz que ahora marca el rumbo de nuestras vidas.

Hace un tiempo deje de creer en los cuentos con final feliz, mi cuento, mi vida no iba hacia un final feliz. La vida era una cosa triste. Algo cambio con la llegada de ella, mi amor. Pero ahora tengo la certeza, después de la llegada de Lita de que mi cuento, mi vida puede llegar a tener uno. Mi amada y Lita han tenido mucho que ver.

Luna, realmente no se si mi vida tendrá un final feliz, todavía no se ha acabado el cuento y no se el final. Pero si que se que es muy probable que este cuento acabe bien.

Mientras tanto, mientras espero ese lejano final, espero poder seguir conversando contigo, te espero para celebrar el solsticio de invierno, una noche mágica. Que este año será doblemente especial.

Hoy no tengo nada más que añadir, mi vida esta en esas letras.

jueves, 15 de mayo de 2008

Criptonomicón - El código enigma


Me siento timado y mucho,

Había visto en las librerías que el Criptonimicon era una especie de trilogía, tres libros esperaban en la estantería de la librería, decidí empezar por el primero y luego posteriormente ya iría a por el resto, tradicional que es uno.


Cual fue mi sorpresa al ver que lo que tenia entre mis manos no era un libro completo, si no simplemente un trozo. El Criptonimicon no tiene partes es un único libro solo que aquí en España, por motivos que desconozco y que no quiero averiguar, el libro se ha dividido en tres trozos que no partes.

Conclusión: que te quedas con las ganas. El libro empieza y ahí se queda, te deja en los inicios del meollo. Lastima, por que prometía.

Me reservo el comentario final para cuando acabé de leer los tres trozos


Mis libros del 2008


Bueno para quitarme el enfado me voy a leer un libro vivencial: "El mundo amarillo" de Albert Espinosa, un maravilloso regalo de mi amada por St. Jordi

domingo, 4 de mayo de 2008

Arena


Como un castillo de arena
que se desmorona con el viento,
así veía como su vida,
poco a poco,
se iba deshaciendo
entre sus manos.



Hasta ese momento creía que su vida era solida, asentada sobre una fuerte base. Nada podría con ella, pero no podía estar más equivocado. Toda su vida era un gran castillo de arena. Un castillo de arena que, eso sí, había ido edificando con mucho cuidado, evitando derrumbes. Añadiendo torres que lo hacían verse imponente, indestructible.

Su vida era ese castillo, ese débil castillo. Aunque él todavía no lo sabía, no podía intuir lo débil que era.

Un cambio de mareas trajo la primera ola, un muro cayo, no se lo podía creer, tanto trabajo borrado de un plumazo. Poco a poco fueron cayendo almenas, ante sus ojos su vida se deshacía.

Lloro, amargamente, pero no cayo en la desesperación. Saco todas las fuerzas que pudo de sus lloros, y apoyándose en los restos de su castillo empezó a construir otro. Ahora ya sabia que podía perderlo todo, pero también sabia que mientras tuviese fuerzas, gente que le apoyase, personas que le quisiesen, podría volver a reconstruirlo.

En mi vida ya he perdido la cuenta de los muros que han caido, muchos los he ido a llorar a la luz de la luna, pero también he perdido la cuenta de los muros levantados, al principio solo con mis manos, luego con Ella, mi amada y dentro de poco con Lita mi niña.