jueves, 11 de octubre de 2007

La llegada


"Ahí, al final de la calle, ya llega."

No podía evitar los nervios por su llegada, venía con un poco de retraso, pero ahí estaba.

Hace un año lo vi partir por esta misma calle, con su maleta, su traje de colores ocres, su cabello despeinado por el aire.

Le vi partir ligero de equipaje, tan ligero como llegaba. Ese aire nostálgico que siempre había tenido, lo rodeaba.

Su visión despertaba en mí sensaciones de tristeza, me sentía cansado, aletargado. Mi cuerpo pedía entrar en un estado de hibernación que no se podía permitir.

A su alrededor el tiempo parecía detenerse, las cosas se volvían más lentas. Todo parecía prepararse para irse a dormir.

Aun así, estaba alegre de que llegase.

Este año su llegada era especial, muy especial, marcaba el inicio de la última etapa de un viaje, un viaje iniciado hace ya largo tiempo.

Pero no era momento de pensar en eso, intente despertar mi cuerpo, me puse mi mejor sonrisa y decidido abrí la ventana, dejando que el aire frío llenase mi cuarto, deje que se llenase de los olores que traía.

Lo salude desde la ventana y claramente le dije

Hola otoño


Acompáñame en la última etapa de mi viaje, y cuando partas, espero que lleves a lo largo del mundo la buena nueva de la llegada de Lita.

viernes, 5 de octubre de 2007

La sala de espejos

Hace tiempo, tal vez demasiado, fui con mi mentor a una feria, estábamos de fiesta mayor y se había instalado una en el barrio.

Siempre me han gustado las ferias, respiran un ambiente festivo, se siente como palpitan con la alegría de sus luces y colores. Su olor dulzón, ese olor a comida, ese olor que me remite a mi más tierna infancia.

Ese día fuimos a una atracción curiosa, que el tiempo y las modas la han dejado en el olvido, fuimos a la sala de los mil espejos.

La atracción era muy simple, un laberinto muy pequeño, sus paredes eran espejos que devolvían tu figura repetida hasta el infinito. Si una atracción muy tonta de la cual saque una de las lecciones más importantes de mi vida.

- "¿Que ves?", me pregunto mi mentor, una vez dentro.
- "Mi imagen, mi imagen reflejada muchas veces".
- "¿Pero todos los reflejos son iguales?", me volvió a preguntar.
- "No", dije firmemente.

Mi imagen se repetía en varios espejos, en algunos era idéntica a mí pero en otros cambiaba, se deformaba.

- “Observa bien”, dijo mi mentor, “y podrás ver todas las personalidades que tienes”.

Mi mentor me explicó que dentro de cada uno podemos encontrar mil reflejos de la persona que somos, tantos como en esa sala. Todos esos reflejos definen lo que somos. Y como en la sala de espejos dentro nuestros hay reflejos serios, divertidos, alegres, algunos tristes, pero también hay algunos grotescos, y otros oscuros que esperan su oportunidad para salir.

No es fácil, pero durante nuestra vida hemos de mantener el equilibrio entre todos esos reflejos, cada vez será uno el dominante. Es una tarea compleja el hacer que cada reflejo tenga su momento, y sobre todo el evitar que algunos reflejos no lo tengan nunca.

Así es mi vida, un equilibrio de mis reflejos, por ahora parece que mantengo bien el equilibrio, espero no tropezar.

Últimamente he ido a la sala de espejos, y entre todos he visto un reflejo nuevo, van y vienen, son así.

Este reflejo esta creciendo y parece que quiere imponerse a los otros, tener su momento. Le he mirado a los ojos y me ha transmitido seguridad, cariño, una mirada parecida a la de mi padre cuando era pequeño...

Quien sabe si será el reflejo de mi nueva etapa, creo que a mi me gustaría ;-)

viernes, 28 de septiembre de 2007

Una luz, una esperanza (VII)

Como hemos llegado hasta aquí



El silencio envuelve a la noche, a mi lado, en la cama, duerme Ella, mi amor. Rodeo su delicado vientre con mi brazo.

Los dos fusionados en un hermoso sueño, descansamos, cogiendo fuerza para el día que se acerca.

De repente un golpe me despierta, un golpe bajo mi brazo.

Una voz a mi lado: ¿Lo has notado?

El golpe se repite, no hay duda.

Nuestra luz se hace presente, allá en su morada se mueve y golpea.

Nuestra habichuela nos da señales de su presencia, esta allí, estamos allí los tres juntos.

Un momento único ha pasado, una noche mágica que no será la última.

Lita, nos vemos dentro de 10 semanas.


Por cierto, tema menos prosaico, me duele la cabeza de ver modelos de cochecitos .... ¿Por que hay tantos? ...

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Futuro ...

Me concedieron un deseo, una gracia, ... una maldición.

Se me concedió la oportunidad de ver mi futuro, de ver que seria de mí. Lo acepte ilusionado, esperanzado.

Lo que vi no me gusto, fue horrible.

"Solo es el futuro, y se puede cambiar", pensé.

Ya se acerca el tiempo del futuro que vi y todo indica que mi destino no cambiara.

Intenté hacer cosas para cambiarlo, pero cada movimiento solo hacia que acercarme a él.

Ahora pienso en todo lo que he hecho para intentar cambiarlo, cosas que tal vez nunca hubiera hecho. Amigos que deje.

Ahora pienso que si todo lo que hice no fueron sino pasos para llegar a ese futuro maldito.

Mirando hacia atrás creo que mi primer error fue querer ver mi futuro, mi posible futuro, ya que en ese momento se convirtió en mi único futuro. Marco mis pasos.

Lo que hice para evitarlo me aboco a él. El saber se convirtio en mi perdición.

Mejor no haberlo conocido y tal vez habria acabado de otra forma, no hubieses dados esos pasos malditos ...


Algunos dicen que el destino ya esta escrito desde que nacemos, que nada podemos hacer por cambiarlo. Afortunadamente no soy de esos algunos.
Luna llena, te espero el 26

lunes, 10 de septiembre de 2007

Una luz, una esperanza (VI)

Como hemos llegado hasta aquí





1, 2, 3 ...

3er trimestre




Sin darnos cuenta, sin saber como, nos hemos metido de lleno en la última etapa de este viaje.

Tres meses, un número mágico, tres meses para que seamos tres.

Un buen momento para hacer una pausa y tomar fuerzas para encarar el final del viaje.

Un pequeño descanso, un instante para echar la vista atrás y ver el camino recorrido, nuestro guisante, nuestra habichuela, nuestra futura princesa ha pasado ha ser una diminuta luz, casi intangible, a dar unas patadas con fuerza para mostrarnos que esta aquí con ganas, muchas ganas, de vivir.

Se acercan los momentos de las prisas, ¿estará todo preparado?, se acercan lo momentos de las dudas, ¿podremos con esta nueva, maravillosa tarea?.

Pero ahora no es momento de dudar, la pausa se acaba, hemos de continuar nuestro viaje. Con la certeza de que lo haremos tan bien como sepamos, e incluso mejor.

Tomamos el camino con fuerza, con una gran alegría, por que sabemos que ella, nuestra niña, nos espera al final de este camino.

martes, 4 de septiembre de 2007

La partida

Ya era hora de marcharse, su tiempo había pasado.

Lentamente, con calma, hacia sus maletas, recogiendo sus cosas, sus recuerdos. Habían sido varios meses y se habían acumulado muchas cosas.

Le veía como iba siguiendo la liturgia de cada año, como poco a poco su vieja maleta, compañera de tantos viajes, se iba llenando.

Un pensamiento triste cruzo mi mente, no quería que se fuese, quería que se quedase conmigo, mi vida sin él se oscurecería. Mis días cada vez serían más cortos.

Se que su ausencia despojaría de calidez a mi vida. Sin él, el frío volvería a mí.

"Clac", cerró su maleta. Sin decir nada la cogió y salió por la puerta.

Una promesa en el aire decía que nos volveríamos a ver el año que viene, mi corazón arde de deseo de que así sea.

Desde la ventana vi como se alejaba.

"Era su hora de marchar y se fue con las primeras lluvias de septiembre"

Solo pude decir ...

Adiós verano !!.



Cuando vuelvas, espero presentarte a una nueva luz que habrá en mi vida.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Mis teclas

Aquí estoy, delante de la pantalla aporreando a unas pobres teclas que no tienen nada que ver con lo que me pasa, o ¿tal vez sí?

“Escribo.... no... borro, Vuelvo a escribir. Cierro el fichero. Vuelvo a empezar. No, no me gusta lo que escribo. Lo vuelvo a borrar.”

Llevo unos días que empiezo a escribir y, a las pocas las líneas, lo dejo. No me gusta lo que veo. Lo que empiezo con un gran interés se va desliendo poco a poco al repicar las teclas.

Tal vez ellas, las teclas, no se han enterado de que las vacaciones se acaban y en un intento de prolongar el verano se niegan a trabajar, a proporcionarme esa chispa que sale cuando escribo con ellas, tal vez si escribo sobre ellas las despierte, despierte su interés y me ayuden a hacer algo útil.

“Tal vez consiga escribir algo nuevo, algo interesante.”

Pero no, hoy tampoco es mi día. Las teclas no cooperan. Mis dedos intentan
Motivarlas con movimientos rápidos, buscando una combinación de teclas que las emociones, pero no consiguen nada.

“Que le vamos hacer, espero que mañana se me de mejor, se les de mejor a ellas.”

Bueno falta poco para el inicio del curso laboral, espero que los primeros frescos de septiembre las despierten.

"Tengo tanto que decir... perdón, escribir..."




Por cierto esta noche en la que hay Luna Llena, acudiremos a ti los tres, tengo que presentarte ha alguien nuevo en mi vida, Ella, Yo y nuestra habichuela que ya da patadas. Ya os explicaré lo que me cuente. Por cierto ErMoya me dejaste un regalo y no lo he olvidado. Estoy en ello.